El mundo real es mucho más pequeño que el de la
imaginación, el mundo de las palabras es infinito... como la imaginacion!!
jueves, noviembre 19, 2009
Historia de una vida
Todo comenzó de forma extraña, como parte de una promesa, que al final resulto ser un deseo. el, una sombra que se fundia con el sol escaso, ella un quiero y no puedo, el, la mano alargada, ella, solo orgullo. Nunca nadie le dijo que en la vida deberias saber juzgar antes de hacerlo, y si alguien lo hizo, ella nunca lo escuchó, para él, el paraíso perdido un sueño rozado y escabullido. Ella, jamás escucho mas que su propia voz, el solo oia sus reproches; ella segura en su inseguridad, cegada por su verdad, cerrada a la realidad, apenada por la oscuridad, la negrura que dejo entrar en su vida y que usaba de capa para evitar la luz que expusiera sus defectos. Mentir nunca fue una buena razon, aun para ocultar la verguenza, falsear la vida, simular una mentira, para hacerse creer especial y convencer a otros de que somos lo que quieren y lo que ven... viviendo un engaño constante, una pena encerrada en cristal traslucido, solo una diminuta silueta que pretende crecer sin sol. Y el se sintio muy triste al descubrir que no era la gema de su engarce, fue duro sentir que su corazon palpitaba mientras el de ella solo fingia, que un frio le recorria el cuerpo y no necesitaba aquello, solo buscaba una satisfaccion personal, nada especial. Pero no es lamentable deber fingir una vida en lugar de vivir la propia?; la que la necesidad de la conciencia nos impone se superpone a la verdadera, la que nuestro juicio nos pide? Ella, decidida a seguir adelante, prisionera de otros, de sus propias convicciones, atrapada en sus mentiras, esclava constante de su propia palabra, irratada por los planes fallidos, por perder el control de la brújula. Decidida siempre a sacar beneficio y jamás dar mas a cambio que reproches y malas caras, puso a otros contra las cuerdas sabedora de sus intenciones, y culpándoles de sus males les arrincono entre lagrimas de cocodrilo. Y con el tiempo el marcho lamentándose de haber acertado en sus pensamientos y a la vez cabizbajo por sentimientos sinceros que volcó al vacio. Con la llegada del futuro se sintio engañado, usado, como la piedra que forma parte del camino y que todo el mundo patea, avanza poco a poco de mala manera y siempre sin direccion. Aun en momentos de soledad piensa en ella y en que será de su persona, como afrontaría la vida fingiendo una sonrisa escondida entre contrariedades? Que seria de el si no luchara por otros y cerrara su corazón dejando solo una grieta por donde dejar lo justo para lo minimo. Y que será de una persona que no razona, de alguien tan convencido de su divinidad que ya no puede aprender mas, de quien a tocado el cielo y desde esas alturas solo mira hacia abajo para ver hormigas?, viviendo eternamente con el duro castigo de saber sus limitaciones.
No quisiera para nada perder la compostura, excederme en mis palabras o gritar mas que el silencio. Solo pensar en ser mas y en verme menos, ocultarme entre las nubes y bajar de vez en cuando. Y seguir pensando en escribir poemas y gozar de tus lamentos y gritar al unisono mientras comemos de nosotros y llenamos sentimientos hasta artarnos. Que no nos separen barreras mas que las que la piel y nuestro tacto nos permitan, y rozarnos poco a poco como dos curiosos locos que veran pasar el tiempo abrazados en la cama que nos servira con ganas para satisfacer deseos. Cruzaremos las miradas semanas y semanas, sin cansarnos de nosotros; quemaremos las pasiones y fundaremos nuevos futuros donde viviremos mas momentos que se tornaran en humo.
La locura es enfermiza, la cordura pasajera, hay momentos que te secan el cerebro, salidas que dan vueltas hasta marearte, giras a la derecha y encuentras la izquierda, sales por la puerta del primer lugar que viste y apareces en un mundo que te señala como si fueras desnudo. Sabes donde esta tu zurda y cuando miras, dudas, sera la locura? Alzas las alas, sientes el aire entre tus dedos, libre, en solitud, ausente, cara a cara con lo demente… sonriendo sin razon mas que la propia sensacion de haber perdido algo valioso, caido en un vaiven, entre olas de espuma, en nubes blancas de las cimas. Rasgas las vestiduras en tu ultimo respiro de cordura, coges carrerilla para cruzar con decision y en mitad del camino decides dudar, justo entre dos saltos, miras al vacio y te saluda con presteza cada vez mas cercano; meditando en la caida, apuestas que será dura, te despides sin prisas y decides el proximo paso.
Desde que no me tengo Desde que lo perdi todo, Desde que no busco y no encuentro Desde que nada me importa Y todo es un juego sin recompensa.
Desde que nadie tengo Desde que perdi lo que tenia Y desde que ya no soy lo que era Ni sere lo que quisiera, Desde que lucho solo Y me señalan por lo que sea. No me queda mas que reir Mas que carcajadas de risa Mirar a la vida desafiante Apuntarla con el dedo y seguir para adelante.
Desde que la miseria se sienta en mi salon La soledad se bebe mi cerveza y la tristeza enciende mi luz Mientras duermo en la alcoba Y enojado la miro fijamente Mientras me echa el humo a la cara. Y el dolor me hace de sombra, La desgracia me cobija Y la desesperanza susurra maldiciones Que tal vez repita.
Pero aun soy un caballero Sin capa, sin dama y sin sombrero Con nobleza y sin alcurnia Que cambio honor por riqueza Que admira las noches solitarias Mientras contempla su futuro En la cara de la luna Y medita entre las estrellas Sobre la mejor manera de escapar… sin dejar huella.
Esa parece ser la filosofia para algunas personas, el modus operandi de quien se oculta bajo el ala, agacha la cabeza para esconderla en la arena igual que un avestruz y como ultima instancia se pone una careta que disimule los defectos y esconda las frustraciones; con el tiempo todo mentiroso es descubierto y aquellos que esconden acaban enfrentados a sus peores pesadillas, a sus miedos mas profundos, al fin y al cabo, a la vida. Esas victimas de sus miedos buscan encarecidamente parecer mas que ser, dar la imagen de lo que no son ni quieren ser, correctos ante quienes temen, aparentes con sonrisa sempieterna, felices y plenos, vacios por dentro y solitarios en la intimidad, incapaces de reconocer defectos que les harian vulnerables, humanos y en el fondo iguales a los demas. Ofrecer cariño, amar y entregarse es un imposible cuando quieres guardar secretos, cuando quieres ser lo que no eres, nunca podras amar si realmente no amas lo que eres por encima de lo que debes ser.
[...] Parece que hay gente. ¿Dónde estoy? Me duele mucho la cabeza. No entiendo esta amargura. Estoy muy desorientado y me siento a morir. ¡Quiero vomitar! Necesito ayuda inmediata [...]
[...] Alguien me acaricia. Todos me preguntan. Ahora entro en calor. Parece que he tenido algún percance o accidente. Mucha gente me mira y tengo pánico. No veo sangre. ¿Es grave? —me pregunto— ¿Qué me pasa? Estoy aturdido y húmedo, mi cabeza gira parada. Mareo, mucho mareo. Busco descanso. — Hola ¿cómo te llamas? — No.. no.. no consigo acordarme ¿Y tú? — Me llamo William Q. Soy médico del ‘Kings College Hospital’, en Londres. Te han encontrado a las puertas del hospital. No llevas documentación.
No recordaba absolutamente nada. Intentar desviar mi mente a la memoria era la mayor de las torturas. Una arcada eléctrica que recorría mi médula en cada intento. Sólo quería descansar.
Pasé varios días en somnolencia inducida. Un ’sueño dulce’ cargado de disparos psicodélicos de pensamientos incoherentes. Distinguir la realidad de la fantasía onírica era imposible por lo abrumador. Un ejercicio tormentoso que me hacía sentir vivo, pero dentro de un infierno de un esfuerzo descerebrado.
El equipo médico me hizo innumerables pruebas. Batallón de preguntas contínuas y sugerentes ejercicios visuales de psicología cognitiva. Mi cabeza empezaba a funcionar pero no así mi capacidad para comunicarme. Un gran muro parecía pellizcar el bulbo del habla, incapaz de ligar el pensamiento a la palabra.
Flashes como agujas perforaban el hueco vacío de mi memoria. Imágenes incoherentes de un universo que no reconocía. El ejercicio propuesto entonces por el equipo médico era ligar estas ‘fotografias neuronales’ con alguna vínculo para encontrar la pista que condujera a mi identidad. Yo solo veía campos verdes. —¿Qué es eso? —Un callejero de la ciudad. ¿Reconoces algo? —Verde. Esto es verde. ¿Verdad? —Si, es Hyde Park, el mayor parque Real de la ciudad. —Creo que he estado en un campo verde [...]
Era miércoles. Los médicos insistieron en mostrarme revistas deportivas. Las imágenes se apelotonaban en la antecámara de mi memoria, pidiendo paso urgente para un reconocimiento que se hacía imposible. Pero había colores, olores y formas que me conducían al sosiego. Por ahí encaucé mi juicio. —¡Fútbol!. Yo sé jugar al fútbol.
Cuatro días después de mi ingreso había conseguido visualizar el trayecto al supuesto campo de entrenamiento y a la casa de mi entrenador. La memoria de un itinerario no es más que una lista ordenada de instantáneas de un trayecto olvidado. Yo puse las fotos y alguien con juicio ponderado plasmó ordenadamente mi recorrido imaginado en el callejero. Un entrenador estaba entonces camino al hospital. —Hola David. Soy Mike Rook tu antiguo entrenador y el padre de tu mejor amigo: Ross. ¿Te acuerdas de mi? —No sé quién es David. No sé quién es Mike Rook
La espera tensa. El resultado, desolador. Por primera vez sentí esa sensación tan angustiosa. Unos ojos brillantes, vidriosos y amables forzaban una obligada complicidad no correspondida. Un rostro ajeno, desconocido, mostraba un cariño finalmente repudiado. Entonces confirme lo que hasta entonces barruntaba. No reconocía personas. A través del entrenador localizaron a mi madre, una tal Jeanette. Su abrazo impasible me produjo el escalofrío mas gélido que he tenido, seguro, en mis dos vidas. Violado por un cariño que no siento, Jeanette me estrujó como si fuera carne de su carne. La compasión, entonces, era lo máximo que podía llegar a sentir por ella. Nadie me comprende ahora cuando cuento esto.
Un desfile de individuos que decían conocerme se mezclaron entonces con mi familia: Los médicos. El rubor y retraimiento iban minando mi paciencia. Todos me reconocían pero nadie me comprendía. Quería salir de aquella orgía de cariño unívoco pero imposible. De pasados sin raíces, de besos sin huella. Quería ser libre para sentir, para reconocerme a mi mismo y llenar los espacios blancos de mi memoria a mi manera. Necesitaba tiempo.
—¿Cual es tu color favorito? —No lo sé —¿Cuál es tu película favorita? —No lo recuerdo
Resulta que tengo también una hija de seis años. Con ella no siento lo mismo que con el resto del planeta. Es una sensación especial amparada por la intuición. Quizás porque sus ojos sinceros no están vidriosos. Quizás porque cuando me miro en el espejo la veo un poco a ella. A pesar de todo estoy empezando ahora a quererla.
Todo mi futuro está basado ahora, sin embargo, en la confianza. Confianza en los que no conozco, confianza en los que me cuentan cómo me veían, no cómo realmente era. Me resulta difícil confiar en la gente al principio más si las versiones son algunas contradictorias. Es complicado e incómodo ser quien dicen que soy sin poder sentirse de verdad uno mismo. Pero lo que es imposible es no defraudar a quien espera un abrazo, un beso, un gesto de aquél que un día les amó pero que murió con su memoria aquel 4 de Diciembre.
En este tiempo he viajado mucho. Me han ‘paseado’ por la que dicen fue el hogar de mi infancia. He visitado mi antiguo colegio donde me recordaban como “El Canalla”. He visto los trofeos y vídeos de mis mejores partidos de un deporte del que ahora soy mediocre. Puedo jugar de nuevo, tengo el mismo cuerpo y las mismas habilidades, pero haber perdido la memoria emocional influye en la manera de entender el fútbol. Dicen mis médicos que cuanto más antiguo sea el recuerdo más posibilidades hay de que aflore con las nuevas experiencias. Pero es desalentador que, hasta ahora, no se hayan desencadenado ninguno.
Lo peor de todo ha sido darse cuenta del daño -ahora involuntario- ocasionado por un pasado turbio y violento. Desenmascarar mi parte más oscura y lúgubre a medida que escarbaba en el olvido ajeno ha sido muy doloroso. Afortunadamente no me atormenta porque ya no me pertenece. El vértigo de que se reproduzcan conductas pérfidas existe, pero ahora ya no me reconozco como aquél que maltrató a la madre de mi hija y fue expulsado de casa de los amigos, entrando en una espiral de autodestrucción, alcoholismo y soledad.
Ahora soy libre y verdadero dueño de mi escueto pero ya digno pasado. Mi vida no ha hecho más que comenzar. Parece como si el destino quisiera darme una nueva oportunidad.
No era mas que una carcasa semivacia, el hada buena que queria ser lo que no era, se miraba en el espejo y podia ver que no era ella, si lo era, solo que no era quien queria ser, interpretaba un papel a todas horas, largo tiempo aprendido, su papel, su vida, el que habia elegido, lo que siempre habia querido. Era un titere, solo un muñeco con cuerdas representando una funcion, la de aquellos que complacen o les complace ser lo que complace a otros, como un mimo replicando movimientos ajenos para hacer reir, para empatizar, para ser aceptado y reconocido.
Su fin, sonreir, asentir, no reconocer jamas pensamientos contrarios o contradictorios, solo afirmar, reir y en su mente hacer creer que roza la perfeccion, que jamas ha resbalado, que todo esta bajo control; y cuando no queda mas remedio, poner tierra por medio. Es preferible huir a perder el control. Que dirian aquellos si supieran que no existes, que no eres lo que aparentas, que es una farsa, un circo de cuatro pistas?.
Y si alguien se acerca, manten la distancia, controla los movimientos, da lo justo y pide lo maximo, decide donde y cuando y olvida el corazon, que no se corra el telon para ti, y si es necesario, miente, manipula, o deja que la vida se destruya. No es tu primer resbalon y vendran otros, recuerda que da igual, que eres asi, que los demas estan errados y solo estan para usarlos.
Machacando la cabeza pa juntar cuatro palabras, el tiempo se me ha escapado en el tren de madrugada, se me llevó la botella se me llevó la guitarra, que se iban de la mano con la última calada.
Mientras tanto sigo aquí otra noche sin dormir, mientras tanto sigo aquí otra noche sin dormir.
A mi me busca la pasma por haber cantao a pelo, y hacer que en plena mañana las nubes toquen el suelo, no me muerde la conciencia porque yo he nacido así, bebo, fumo y desafino son maneras de vivir.
Mientras tanto sigo aquí otra noche sin dormir, mientras tanto sigo aquí otra noche sin dormir.
Siempre ando despistada buscando el mejor momento, pa decirte en la orejita lo mucho que te quiero, pero me pongo más colorada que el demonio en el infierno, se van pasando las horas y los colmillos los pierdo.
Mientras tanto sigo aquí otra noche sin dormir, mientras tanto sigo aquí otra noche sin dormir...
Tener dos caras o mas y empeñarse en engañarse, como si en la vida todo fuese tan facil; puedes aspirar a ser una persona y frente a otros demostrar ser otra pero tarde o temprano intimaras y acabaras descubriendote como un intento de falsedad. Simular ser lo que no eres y engañarte disimulando, es solo una forma de vivir un sueño con un final abrupto y desalentador, somos lo que somos y pretender lo que otros puedan querer ver en nosotros para mantener una reputacion solo es un paso a la desilusion. Tarde o temprano la farsa se descubre y perdemos toda credibilidad, pasamos a ser todo aquellos que siempre quisimos evitar. Otro tipo de actitud es aquella que te convierte en el sumum de la sabiduria, aquellos quienes nunca dejan acabar las frases a otros, quienes siempre tienen un planteamiento contrario para todo y todos, los mismos incapaces de escuchar, preocupados mas por conseguir credibilidad que por aprender; son aquellos que pierden poco a poco la razon encegados por su incapacidad de escuchar y obcecados en opinar, en ganar toda controversia por ellos causada y en suma, aquellos que no respetan edad, estudios, conocimientos, experiencia, ni nada parecido, ellos ya estuvieron, ellos ya lo hicieron, ellos ya lo sabian y se lo plantearon antes que nadie. No negare que ya e tratado antes con personas asi, aun ahora lo hago frecuentemente, no porque me sea grato sino por el placer de aprender, por el placer de verles perder los papeles por tener la razon sin razonar, por sentir su desespero por estar un escalon mas alto que el mio, por escuchar sus argumentos llenos de reproches y oirles repetir sus propias palabras para desprestigiar las tuyas. En el fondo, me apena seguirles el juego, quisiera advertirles del peligro de no escuchar y de creer que lo sabes todo solo por desearlo… pero alguien pudo convencer a una piedra de apartarse de la carretera?