Eclipsado en una vida efimera
Cuantas veces no habre leido o escuchado en palabras de otros divagaciones y pretextos, explicaciones pasadas y motivos innecesarios, solo para flirteando con la verdad demostrar a otros mediante devaneos absurdos cuan buenas personas son y cuanto han echo por nada, para ayudar a nadie, de forma desinteresada.
Uno escucha amenudo los defectos de terceros en boca de los segundos, y piensa y recapacita, como nadie necesita justificar decisiones, demostrar su buen criterio y esconder las emociones; dar credito ante otros, de ser la linea recta que jamas se desvia, ser esclavo de las miradas y los reconocimientos para una vez pasado el tiempo, no ser mas que una sombra eclipsada por astros mayores.
Triste vida la de quien necesita justificarse para llenarse por dentro; le espera un futuro vano en un recipiente vacio, un andar y andar hacia ninguna parte siempre atento a las palabras y a los gestos, siempre atento al soplar del viento, veleta que gira y gira a merced de quienes miran y condenado a no tener mas criterio que aquel que sea el correcto.
Acaricio la vida como si mi aliento fuera el ultimo suspiro de un perdido mañana, sobrevivo mas que vivo y soy feliz conmigo mismo, no me reflejo de nadie, original y sincero, solo parte de un todo propio, si sigo una linea, yo mismo la habré trazado; si rompo las reglas es para rehacerlas. Y si todo lo entiendo y nada me parece nuevo es que nada aprendo, busco lo desconocido, el desafio, y nunca estoy contento porque de hacerlo se acabarian los retos y dormiria el sueño eterno.
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